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Construcciones

Pirámide acodada. Dashur

por Stefan Geens

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primeras interpretaciones de Norden

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por gzayatz

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por Pilar Torres

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por Helen Flamme

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por malex.org

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La pirámide acodada o romboidal de Dashur forma parte del conjunto arqueológico de esta población egipcia, en la que también se encuentran la pirámide roja y la pirámide negra. Dashur se había constituido como la necrópolis de Egipto durante el reinado de Amenemhat II (dinastía XII), siendo enterradas allí algunas damas reales, con el mandato de Amenemhat III se construye la pirámide negra, y durante el periodo del faraón Seneferu (padre de Jufu, más conocido como Keops) se construirían la pirámide acodada y la pirámide roja.

La pirámide roja será la primera de las pirámides clásicas, y perfectas construidas en Egipto, pero la pirámide acodada resulta mucho más interesante, es un ejercicio de experimentación con la forma de la pirámide. Inicialmente pensada de una forma, a mitad de ejecución se cambia el proyecto transformándose en el híbrido volumétrico que se puede ver en la actualidad. Es la única de las pirámides que conserva casi intacto su revestimiento, y por ello se la conocía como “aquella que brilla al sol”.

La pirámide, situada en esta necrópolis original, no se encuentra aislada, sino que forma parte de un conjunto funerario independiente constituido por la pirámide principal, la pirámide satétlite de menor tamaño (26m) y un muro que las encierra, de 2m de altura. De este recinto partía una calzada de unos 700m que lo conectaba con un tempo funerario, y otra calzada secundaria que lo conectaba con el templo del valle, o templo de recepción.

La pirámide es singular con respecto al resto de construcciones de esta tipología en Egipto porque conserva su revestimiento de granito. La doble pendiente de su fachada se debe a una decisión tomada a mitad de su ejecución, pero resulta aún más singular la duplicidad de su distribución interna en la que hay dos cámaras funerarias que son accesible desde dos entradas diferentes: una en la cara norte y otra en la cara oeste, a 11,80m y 33m de altura respectivamente.

El cambio de planes durante la construcción es evidente como sugiere la existencia de dos entradas, que además se encuentran a diferentes alturas. La pirámide inicial tenía una planta cuadrada de lado 157m con una altura de 125m, resultando en cuatro caras inclinadas de 58º. Casi al terminar la mitad de la pirámide decidieron aumentar su tamaño, generando numerosas grietas, que aparecían especialmente cercanas a las juntas de construcción. Las grietas aumentaron, y este añadido se desplomó, básicamente por falta de adherencia y la rapidez de la improvisación. De hecho a una altura aproximada de 49m todavía pueden verse las señales de que ese recubrimiento comenzó a mostrar su inestabilidad. Pero lo curioso no es que no se ampliara finalmente el proyecto inicial, sino que se terminase del modo en que se hizo con una pirámide de transición de menor altura. La hipótesis más coherente es la falta de tiempo debido a los daños estructurales que se habían generado con el intento de añadido. Al terminar antes se reducían las tensiones que soportaban los ya dañados bloques exteriores, y al cambiar de inclinación el plano superior a 43º no se añadía más carga a los bloques inferiores del revestimiento, y como resultado de una menor volumetría, menor peso al conjunto de la pirámide. De hecho la mampostería de esa parte superior está peor ejecutada que la inferior. Pero el cambio no fue inmediato sino que se propuso una solución anterior con una inclinación intermedia que no llegó a ejecutarse.

Desde la entrada norte se produce un acceso por un pasillo descendente de pendiente 28º durante unos 78,60m, formado por una bóveda primitiva de losas escalonadas. A 22,40m de profundidad parece un corredor más pequeño de 5,40m que da acceso a una escalera desde la que se accede a la cámara mortuoria de 17,30m de altura libre. Dicha cámara presenta también una estructura de bóveda escalonada. Esta cámara fue profundamente analizada por los arquitectos Vito Maragioglio y Celeste Rinaldi, quienes advirtieron que había grietas generadas durante el proceso de construcción que se habían rellenado con yeso y huecos para vigas de madera que ya no estaban. Esta última habitación permite acceder a una pasaje abovedado menor, a 8,90m de profundidad, cuyo uso es todavía desconocido.

Desde la entrada oeste, inaccesible hasta 1951 se accede a un pasaje que desciende por el interior de la pirámide 67,66m con una pendiente de 30º suavizándose al final en 24º. El pasaje, bloqueado con bloques grandes de caliza sellados con yeso, fue desbloqueado en 1946, y en 1951 permitiría el acceso a otro pasaje secundario de 20m al cual llegan dos pasajes de cierre escalonado, ambas escaleras fueron utilizadas durante la construcción, la primera como galería de paso, y la segunda como construcción para sellar la tumba, entre ambos pasajes aparece una cámara de 4m de profundidad y de uso también desconocido. Las salas superiores desde las que llegan estos pasajes escalonados permanecían selladas, hasta que, con su apertura, se descubrió en su interior una gran estructura de madera de cedro. Dentro de las tumbas apenas los sarcófagos, algunas vasijas y animales momificados como búhos y murciélagos.

Se cree que puede existir un tercer acceso, pero debe de permanecer aún bloqueado, porque aunque por sonido se detectan huecos internos, en la fachada no se aprecia abertura alguna. Además en esta pirámide se encuentra el sistema de cierre con rastra, inventado para la pirámide de Hawara.

Las primeras expediciones arqueológicas que se llevan a cabo son las de John Shae Perring, 1839 quien descubrió la segunda entrada e hizo de los primeros levantamientos gráficos de la pirámide; y Abdulsalam M. Hussein , 1946, arqueólogo egipcio que estudia detenidamente la pirámide y su complejo arquitectónico, vaciando las cámaras funerarias, descubriendo la gran estructura de cedro y pinturas. Lamentablemente su investigación terminó en 1949 con su repentina muerte, aunque sería retomada por Ahmed Fakhrv.

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